32 Edición Semanal sabilidades frente a daños ecológicos o condiciones de trabajo inaceptables. Para que esta estrategia funcione, sin embargo, es imprescindible simplificar las normas y los procedimientos de formalización. Con el marco legal actual, a la mayoría de pequeños y mineros artesanales les resulta prácticamente imposible cumplir con todos los requisitos exigidos. La bancarización, por sí sola, no basta. Se requiere un acompañamiento real del Estado: asistencia técnica, adecuación normativa y apoyo progresivo para que estas operaciones alcancen estándares mínimos que protejan tanto el medio ambiente como la vida y la salud de los trabajadores. La bancarización no es una solución mágica, pero sí un primer paso sencillo, concreto y de alto impacto. Puede marcar el inicio de un proceso ordenado de formalización y control, evitando que la minería siga siendo terreno fértil para la informalidad, la ilegalidad, los desastres ambientales y las tragedias humanas. Además de ser campo fértil para la criminalidad. La pregunta final es inevitable: ¿Qué espera el gobierno para iniciar este proceso y exigir, de una vez por todas, la bancarización de la minería pequeña y artesanal?
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